Valderredible: Introducción a su flora y geología
El “Val de
ripa Ibre” tiene una extensión de 294 Km cuadrados, por lo que es el municipio
más grande de Cantabria. Sus altitudes oscilan entre los 675 m y los 1289 m del pico Bigüenzo.
Montecillo es su pueblo más meridional; mientras por el sudoeste el más extremo
es San Andrés de Valdelomar, que da paso a Palencia, y por el sudeste
Villaescusa de Ebro, para pasar a Burgos. Los situados más al norte, Allén del
Hoyo y su vecino Renedo de Bricia, también dan paso a la provincia de Burgos.
Geológicamente,
el Valle posee materiales sedimentarios cretácicos que dan principalmente suelos
ácidos en el oeste y básicos en el este, estando representados la mayoría de
estos tipos de rocas: arcillosas, areniscas, conglomerados, calizas, margas y
tobas. Hay también materiales más actuales, como las terrazas fluviales e
incluso antiguos meandros abandonados ya por la erosión fluvial.
La vegetación
se ajusta a ello, con el bosque de rebollos o melojos y sus etapas de
sustitución más dominantes hacia el oeste y los quejigares o robledales
enciniegos al sudeste. Además, hay hayedos en laderas umbrías del Páramo de La
Lora y encinares en ambos páramos, Lora y Bricia. Los ríos y arroyos Panero, Mardancho,
Romero, San Clemente, etc., desembocan en el Ebro, cuyas orillas están
revestidas por un bosque de ribera, con sauces, alisos, chopos, olmos, fresnos,
durillos, etc.
Por el oeste,
en ocasiones, el rebollar es sustituido por brezales, con el brezo de flores
rojas y grandes Erica australis, de floración precoz, ya en febrero, y Erica
umbellata, que tiene aquí su única población en Cantabria, al igual que la
compuesta Aster aragonensis. Por su parte, en el este destacan las
sabinas negrales (Juniperus phoenicea), con los ejemplares más noroccidentales
de España, que cuelgan de los roquedos del Páramo de la Lora, aquí en su límite
de distribución mundial.

Peña Camesía con sus calizas en la cima y las arenas blancas de la formación Utrillas en la ladera.
Haya junto a la Peña Camesía, manteniendo sus hojas marrones en invierno.
Gayuba con enebro, al borde del páramo.
Aspecto invernal de la gramínea Sesleria argentea, en las laderas de Peña Camesía.
Aulaga (Genista scorpius) y hojas de quejigo (Quercus faginea). Foto realizada a la salida de Villota de Elines un día de invierno, a -4,5 ºC,
Cascada de El Tobazo y valle fluvial en forma de uve, a la salida del río Ebro de Valderredible.
Sabina negral (Juniperus phoenicea) colgando del páramo de La Lora.
Detalle de las hojas y los frutos maduros marrones de la sabina negral.
Grosellero espinoso (Ribes uva crispa), denominado ráspano en algunas partes del valle, junto al Ebro.
Erica australis, el brezo de floración más temprana, típico de las zonas ácidas del valle.
Es un trabajo que está realizado magistralmente como nos tiene acostumbrados Gonzalo.
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