lunes, 21 de octubre de 2024

El monte Endino: sus rosáceas y otras especies

Los conglomerados triásicos del monte Endino alcanzan los 1548 m en su cumbre y están limitados por dos carreteras que lo cruzan de norte a sur: una, al oeste, va de Espinilla (Campoo de Suso) a Brañosera (Palencia), donde se estableció el primer ayuntamiento de España, pasando el Collado de Somahoz, de 1240 m de altitud, al pie mismo de la cima del Endino; la otra, al este, sube del pueblo de Villaescusa (Campoo de Enmedio) al puerto del Bardal, de 1120 m de altitud, de donde sale senderizada una ruta de subida al Endino.

Otras dos carreteras lo cruzan al norte y sur, respectivamente: la de Izara a Suano y Población de Suso, saliendo a la ladera norte del Collado de Somahoz; y la de la cima del propio Collado de Somahoz a Mata de Hoz (Valdeolea) y al río Camesa, indicando que esta zona suroeste de Cantabria vierte sus aguas al Duero.

En la cima del puerto del Bardal, donde se inicia la senda, a finales de verano una gramínea de más de 1 m de altura forma una población que relaciona la botánica con la medicina, pues se trata de la grama de las boticas (Elymus repens), con sus espiguillas de varias flores saliendo directamente del eje de la inflorescencia, al que apunta la parte ancha de la espiguilla y no su borde.


Elymus repens


La senda se inicia con el bosque de robles enfrente, que nos acompañará hasta los 1400 m de altitud y un brezal-pastizal en su borde. Aquí el anuncio del otoño lo hacen las flores azules de la Scilla autumnalis.

El robledal aparece dominado por roble albar (Quercus petraea) y su híbrido con el roble cajigo (Q. robur), llamado Quercus x rosacea.

Además, aparecen hayas, avellanos, abedules, sobre todo jóvenes, serbales de cazadores, mostajos, arraclanes y acebos.  Los perales silvestres (Pyrus cordata) se les ve regenerando en el brezal. Escobas (Genista florida), de hojas simples y agallas numerosas, y brezos arbóreos (Erica arborea) salpican los bordes del bosque sin formar escobonales típicos de sustitución del bosque, siendo también frecuentes los arándanos o raspanos (Vaccinium myrtillus).

La vara de oro (Solidago virgaaurea) se comporta aquí como nemoral, carácter también de la umbelífera Physospermum cornubiense.

Los grandes hormigueros de Formica rufa se pueden ver a la entrada al bosque y plantas como el Teucrium scorodonia o el halimio de hoja ancha (Halimium alyssoides) gustan de acercarse a las construcciones de las sociales hormigas.


Conglomerado triásico, con brezos y Halimium alyssoides

A los 1400 m de altitud, la senda llega a un cruce con indicaciones: se puede bajar a Olea, a 3 Km, o seguir subiendo hacia el Endino, a 1,7 km. Aquí acaba el bosque. Los típicos robles híbridos (Quercus x rosacea) tienen hojas de, por ejemplo, 11,2 cm de longitud, con pecíolo de 8 mm, pequeñitas orejuelas en la base del limbo y casi glabras en el envés. Las yemas son pardo-rojizas, de unos 3 mm, en la base de los pecíolos. Algunos ejemplares, como separados de la masa principal, poseen hojas menores, de unos 6,5 cm y pecíolos de 5 mm, con orejuelas en la base del limbo, pudiendo ser Quercus orocantabrica.


Diferencias en las hojas de diversos ejemplares de Quercus


El brezal de borde del bosque posee especies como Erica cinerea, E. vagans, Daboecia cantabrica, Ulex gallii, Halimium alyssoides, Eryngium campestre y Serratula tinctoria, siendo abundantes los saltamontes Oedemera y Tettigonia.


Brezal camino de la cumbre del Endino

Desde el pueblo de Izara, una pista sube al monte Tabla, en la ladera norte del Endino, al principio atravesando un brezal y llegando a un bosque de abedules y hayas, también con robles híbridos, arbustos como el Viburnum opulus, de hojas lobuladas, y grandes herbáceas como Laserpitium latifolium, de frutos alados. 


Viburnum opulus

A partir de ahora se añaden Calluna vulgaris, Gentiana lutea y Potentilla erecta, mientras las quitameriendas (Merendera pyrenaica), con sus 6 estambres y 3 estilos, parece aumentar de densidad y asomarse casi a los riscos del norte, donde llega un hayedo.


Merendera pyrenaica

Hayedo cerca de la cumbre del Endino

Pero hay que destacar, en la entrada al bosque, el escaramujo Rosa caesia, con sus frutos rojos de sépalos persistentes y erectos, pedúnculos con glándulas y folíolos sin glándulas y con tomento por el envés, con el final de 3,8 x 2 cm y estípulas de 14 mm glandulares.  Otras rosas silvestres se encuentran por la zona, como Rosa micrantha, Rosa andegavensis o la más baja Rosa pimpinellifolia.


Rosa caesia

Rosa micrantha

Rosa andegavensis

En el entorno de la cumbre pueden verse escasos ejemplares de la mata Cotoneaster integerrimus, también presente en el cercano Pico Tres Mares.


Cotoneaster integerrimus





miércoles, 11 de septiembre de 2024

Vegetación y flora de la Montaña Palentina (4 de septiembre)

Entre los pueblos de Cardaño de Abajo y Cardaño de Arriba una senda sigue el arroyo Mazobre, que baja de la cascada del mismo nombre, situada a 1.610 metros de altitud, mientras que la ruta parte del aparcamiento existente a 1.350 metros de altitud.

El arroyo deja al calcáreo y blanquecino Espigüete, de edad carbonífera, a su derecha –nuestra izquierda durante el ascenso– y al macizo silíceo, con conglomerados y areniscas, del Pico Murcia a su izquierda.

Una sauceda de Salix cantabrica podemos ver que domina el arroyo, cuya agua puede desaparecer sobre el material calcáreo de su lecho. Más escaso es el sauce de hoja estrecha (Salix eleagnus).

La vegetación que nos encontramos en los, aproximadamente, 300 metros de desnivel de la ruta es un matorral dominado por su arbusto más elevado: el pudio (Rhamnus alpina), con ejemplares que llegan a superar cuatro metros de altura, con hojas caducas de forma bastante variable, dentadas y glabras, por ejemplo de 6,2 x 3,6 cm. Las yemas son parduzcas y de unos 8,5 mm de longitud. Frutos negros muestran ya algunos ejemplares en sus copas. De la misma familia (ramnáceas), pero mucho menos abundante en la zona, es el espino cerval (Rhamnus cathartica), arbusto espinoso.


Pudio (Rhamnus alpina)


Tres especies del género Sorbus acompañan al pudio: el mostajo (Sorbus aria), de hojas simples y blanquecinas por debajo; el serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), de hojas compuestas imparipinnadas, de 6 pares de folíolos y uno terminal, y yemas tomentosas de 7 mm de longitud; y el serbal de Mougeot (Sorbus intermedia = Sorbus mougeotii), con hojas de lóbulos marcados y envés verde-blanquecino, las mayores de 8,5 x 6 cm y pecíolo de 2,3 cm.



Sorbus intermedia


Con los serbales hay también otros miembros de las rosáceas, como las frambuesas (Rubus idaeus), de hojas imparipinnadas con cinco folíolos. También varias especies de rosales o escaramujos, algunos mostrando aún alguna flor, pero la mayoría con sus típicos frutos, en los que pueden conservarse los sépalos en posición refleja o erecta: Rosa villosa tiene dos sépalos lobulados y tres enteros, pero todos glandulosos, al igual que el fruto y el pedicelo; Rosa canina, glabra, con hojas de denticulación sencilla y pedicelos sin glándulas; Rosa corymbifera, tomentosa y con pedicelos sin glándulas; y Rosa squarrosa, glabra, sin glándulas en el pedicelo y denticulación doble en los folíolos.



Rosa canina


También rosácea es la espirea (Spiraea hypericifolia), cuyas hojas tienen tres nervios principales y constituye la especie autóctona de un género con muchas especies cultivadas de origen asiático. Además, los endrinos (Prunus spinosa) y los perales silvestres (Pyrus cordata), éstos últimos con hojas de, por ejemplo, 4,2 x 3,3 cm más 1,5 cm de pecíolo.

Entre las rosáceas también hay especies herbáceas, como la Potentilla recta, representante de un género muy diverso, al igual que las especies del género Alchemilla (pies de león).

Otro arbusto abundante es el agracejo (Berberis vulgaris), de la familia berberidáceas, ahora lleno de frutos rojos comestibles y siempre protegido con sus espinas, que salen en grupos de tres. Es aquí muy frecuente, al igual que en los Picos de Europa, por sus apetencias basófilas. Cabe destacar un ejemplar encontrado en la silícea Sierra de Híjar, cerca del Pico Tresmares, a más de 2.000 metros de altitud.



Agracejo (Berberis vulgaris)


De la familia grosulariáceas, los groselleros alpinos o plumillas (Ribes alpinum) salpican el matorral, con sus hojas tri o pentalobuladas.

Los avellanos (Corylus avellana) prefieren los taludes que descienden hacia el arroyo, pero son escasos, faltando a lo largo del camino abedules y hayas, aunque estamos en la altitud del piso montano típico del hayedo. Sí se ve un hayedo en la ladera a la izquierda de la carretera antes de llegar al aparcamiento del inicio de la ruta.

Pero en la ladera izquierda del arroyo se aprecia una formación sobre el escobonal que los prismáticos nos permiten atisbar como bosquetes de roble orocantábrico (Quercus orocantabrica), con la hoja muy parecida a la del cajigo o carballo (Quercus robur).


Bosquetes de roble orocantábrico sobre el escobonal.


El llamado matorral de escobas o piornos está formado por Genista florida, la especie más alta de estas leguminosas, y Cytisus scoparius, cuyas legumbres se ponen negras al madurar, con pelos sólo en sus bordes. Ya hemos pasado la época de ver la floración amarilla de escobas y piornos, con sus flores amariposadas.

Otra leguminosa, de menor porte, Astragalus sempervirens, tiene hojas compuestas de folíolos diminutos y largas espinas bajo ellos, al igual que Ononis spinosa.



Astragalus sempervirens


Junto a las escobas es típico el brezo arbóreo (Erica arborea), con sus flores blancas de solo 4 mm de longitud, que ahora aparecen parduzcas, con la corola persistente recubriendo el fruto.

En algunos puntos, otra ericácea, la brecina (Calluna vulgaris), de hojas escamosas y flores rosadas acompaña al brezo arbóreo.

Fresnos (Fraxinus excelsior), de hojas compuestas y yemas negras, y acebos (Ilex aquifolium), de hojas espinosas perennes y frutos rojos en los individuos femeninos, completan las angiospermas leñosas vistas en la zona.

Las gimnospermas se añaden a los arbustos de la zona con las alfombras de la sabina común (Juniperus sabina), de hojas escuamiformes e imbricadas, opuestas en las ramas principales, y frutos pedunculados, aún verdes pero negros en su madurez, de 6 mm de diámetro. Su pariente, el enebro común (Juniperus communis), tiene las hojas en forma de aguja punzante, con una banda blanca, y el fruto maduro negro-azulado. Algún pequeño pino (Pinus sylvestris) llega asilvestrado a la zona (no está muy lejos el pinar albar de Velilla del río Carrión).

Volviendo a las angiospermas, nos puede resultar curioso ver los retorcidos frutos de las peonías (Paeonia officinalis).



Frutos de Paeonia officinalis


Entre las especies rupícolas se encuentra Sedum sediforme, con hojas amontonadas unas sobre otras, más o menos planas y carnosas, de 14 x 4 mm; Saxifraga canaliculata, de hojas divididas en segmentos estrechos y viscosos; Saxigraga paniculata, de hojas dentadas con puntos blancos, que suponen una secreción de calcio; Erodium glandulosum, con dos pétalos de diferente color a los otros tres; y Centranthus lecoqii, de flores rosas tubulares con un único estambre.



Erodium glandulosum


Centranthus lecoqii, con el Espigüete detrás.


Cuando aparece una pradera, el suelo se llena de las flores de seis tépalos rosas y libres, que salen directamente de un bulbo, de la Merendera montana; poseen tres estilos y seis estambres, de anteras más largas que sus filamentos. Esta especie pertenece a la familia colchicáceas, una de las segregadas de la antigua familia de las liliáceas, en la que se mantiene el Lilium martagon, de hojas verticiladas y frutos como pequeñas bombillas.

Gramíneas, como el Phleum pratense o Festuca indigesta, abundan en la zona. Más escasa es la bonita Oreochloa confusa.



Oreochloa confusa


En las zonas más pisoteadas aparece la milenrama (Achillea millefolium), de inflorescencias blancas y hojas divididas, y también la Pilosella officinarum o la Hypochaeris radicata.

Las umbelíferas están representadas por Ligusticum pyrenaeum, Heracleum sphondylium, Conopodium pyrenaeum, Pimpinella major, Pimpinella saxifraga, Seseli libanotis, Bupleurum gerardii y Eryngium campestre, este último llamado cardo corredor, aunque la mayoría de los cardos pertenecen a la familia compuestas, como Carlina vulgaris, Carduus tenuiflorus, Cirsium arvense y Cirsium eriophorum.

Las familias de los claveles (cariofiláceas) y de las berzas (crucíferas) están representadas por Silene nutans, Dianthus hyssopifolius (aquí con mayoría de individuos de flores blancas), Dianthus laricifolius, Erucastrum nasturtifolium y Hirschfeldia incana.

Una zona turbosa se asienta en la ladera calcárea, interrumpiendo el escobonal, con Salix triandra, de hojas elípticas, serraditas, glabras, de 3,1 x 1 cm, y con estípulas, Parnassia palustris, de hoja caulinar única y abrazadora y flor blanca, Briza maxima, Carex disticha, de espiga única, Juncus effusus, Juncus inflexus, éste de médula tabicada, además de Pinguicula grandiflora, planta insectívora, y Mentha longifolia, una menta de hojas sésiles y blanquecinas por el envés.

Las mentas pertenecen a la familia de las labiadas, al igual que otras tres especies de la zona: Clinopodium vulgare, Teucrium scorodonia y Teucrium polium.

Además de especies insectívoras también hay especies parásitas, como Orobanche rapum-genistae.

Un talud húmedo, cercano ya a la cascada de Mazobre, es colonizado por Crepis lampsanoides, de hojas panduriformes, y helechos como Polystichum lonchitis, Polystichum setiferum, Dryopteris filix-mas, Asplenium trichomanes y Asplenium adiantum-nigrum.


Cascada de Mazobre 


En la zona hay también plantas venenosas, como Aconitum napellus, de la familia de las ranunculáceas, representada además por Aquilegia vulgaris, Thalictrum minus y los dos eléboros (Helleborus viridis y Helleborus foetidus).

Más de ochenta especies de plantas vasculares, que dan una idea de la biodiversidad de la zona.











martes, 10 de diciembre de 2019


HELECHOS PROTEGIDOS DE CANTABRIA



En Cantabria existen siete especies de helechos protegidas, seis de ellas incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Cantabria (CREAC): Culcita macrocarpa y Pilularia globulifera en la categoría “En peligro de extinción” y Vandenboschia speciosa, Hymenophyllum tunbrigense, Dryopteris corleyi y Asplenium petrarchae dentro de la categoría “Vulnerable”. Otra especie más, Woodwardia radicans, no está recogida en el CREAC pero sí está protegida mediante su inclusión en la Directiva 92/43/CEE (Directiva Hábitats).

Culcita macrocarpa es un helecho muy robusto en su óptimo desarrollo, cuyas frondes llegan a alcanzar hasta tres metros de longitud. Además de por su gran tamaño se caracteriza por el aspecto verde brillante y coriáceo de sus hojas, hasta cinco veces pinnatisectas y que surgen del rizoma en forma de macolla laxa.

Se trata de una especie que requiere, en general, una elevada humedad atmosférica, temperaturas suaves a lo largo de todo el año y condiciones de sombra. Pertenece al grupo denominado “relictos macaronésicos”, cuyo origen está en un proceso de especiación a partir de taxones de carácter tropical en la Región Mediterránea, probablemente durante el Mioceno, quedando restringidos posteriormente debido a eventos climáticos y geológicos a zonas con condiciones ecológicas similares a las miocénicas (archipiélagos macaronésicos, sector Aljíbico andaluz, litoral atlántico europeo). En Cantabria habita en ambientes de aliseda o avellaneda, en ocasiones insertos en plantaciones forestales de eucalipto, conociéndose actualmente sólo cinco poblaciones en la región. La mayor amenaza para su conservación es la degradación del hábitat, generalmente por la explotación forestal.



Culcita macrocarpa



Pilularia globulifera es una especie acuática de pequeño tamaño que vive en zonas encharcadas poco profundas. Posee hojas filiformes que surgen en grupos de 2-4 de los nudos espaciados de un rizoma delgado y ramificado. Se caracteriza por presentar esporocarpos (estructuras protectoras en las que se encuentran los soros) de forma más o menos esférica y color castaño en la base de las hojas, que le otorgaron su nombre específico. Es una especie de carácter eurosiberiano, distribuida principalmente por Europa occidental. En Cantabria se conoce su presencia únicamente en tres puntos de la montaña central, en uno de los cuales ha desaparecido al rellenarse la zona húmeda en la que se encontraba, siendo este tipo de actuaciones sobre su hábitat (rellenos, drenaje) la mayor amenaza para su supervivencia.



Pilularia globulifera



Vandenboschia speciosa (= Trichomanes speciosum) es un helecho que se caracteriza por el  aspecto translúcido de la lámina de sus frondes, ya que está constituida por una sola capa de células. Las frondes aparecen esparcidas a lo largo de un rizoma oscuro que repta por la superficie de las rocas en las que se suele encontrar, llegando a formar en ocasiones densas manchas de frondes entremezcladas.

Se trata del único helecho europeo con fase gametofítica perenne e independiente, capaz de reproducirse vegetativamente mediante gemación, existiendo poblaciones en las que únicamente se conoce la fase gametofítica. Este gametofito presenta una estructura filamentosa y tacto afieltrado. Es también un relicto macaronésico que se refugia en hábitats con unas condiciones de umbría permanente, un grado de humedad próximo a la saturación y temperaturas suaves, donde crece sobre rocas ácidas. En Cantabria se la puede encontrar en arroyos encajados, con saltos de agua y cubiertos por una densa vegetación de ribera, donde puede llegar a ser localmente abundante. La mayor amenaza para su conservación es también la degradación del hábitat por la explotación forestal intensiva, habiéndose reducido su presencia en la zona oriental de la región por este motivo.



Vandenboschia speciosa



Hymenophyllum tunbrigense pertenece a la misma familia (Hymenophyllaceae) que la especie anterior, con la que comparte muchas características biológicas y ecológicas, encontrándose frecuentemente en los mismos lugares. Se caracteriza por su pequeña talla, con frondes que alcanzan como mucho 11 cm y de lámina también translúcida salvo en el nervio central. Normalmente se observa con soros, de aspecto subgloboso y protegidos por dos valvas con el margen dentado.

Se trata de una especie heterocórica, de origen antiguo y con una amplia distribución por todas las regiones del mundo, encontrándose en la fachada atlántica de Europa y  archipiélagos macaronésicos pero también en África suroriental, Nueva Zelanda y el continente americano. En Cantabria, como se ha dicho, presenta una distribución pareja a la de Vandenboschia speciosa.



Hymenophyllum tunbrigense



Vandenboschia speciosa e Hymenophyllum tunbrigense



Dryopteris corleyi es una especie endémica de la Cornisa Cantábrica, estando su distribución conocida limitada al este de Asturias y noroeste de Cantabria. Se trata de una especie descrita recientemente, en el año 1982, y considerada como el resultado de un proceso de hibridación entre las especies Dryopteris oreades y Dryopteris aemula. Es semejante a otras especies del mismo género, pudiéndose diferenciar por su lámina triangular-lanceolada, de color verde oscuro, algo coriácea y bipinnada salvo en las pinnas basales, que son tripinnadas o casi. También se caracteriza por presentar soros notablemente grandes en el envés de las frondes.

Habita normalmente en brezales sobre sustratos silíceos (areniscas, cuarcitas) en zonas próximas a la costa, a veces bajo plantaciones de eucaliptos o pinos. En Cantabria se puede encontrar en el extremo occidental de la franja costera y en el Desfiladero de La Hermida. Las principales amenazas a las que está sometido son la explotación forestal y los incendios.



Dryopteris corleyi


Asplenium petrarchae, por su parte, es una especie que en la Península Ibérica se distribuye fundamentalmente por la franja mediterránea y algunas zonas del interior. Las escasas citas cántabras, todas en Liébana, se localizan a unos 300 km de las más cercanas, en el este de La Rioja. Se trata de un helecho de pequeña talla, parecido al común culantrillo (A. trichomanes), del que se diferencia por tener el raquis y la lámina densamente cubiertos de pelos glandulíferos y el raquis verdoso, al menos en su tercio superior. Habita en grietas y fisuras de roquedos calizos. En Cantabria sólo se la conoce de dos o tres sitios de la comarca lebaniega, siendo muy escasa.




Asplenium petrarchae (Foto de A. Ceballos).


Por último, Woodwardia radicans es otra especie de gran tamaño, con frondes que llegan a superar los dos metros. Éstas presentan habitualmente un aspecto arqueado, llegando a entrar en contacto con el suelo la parte apical, donde se forman yemas (“bulbilos”) a partir de las que se desarrollan nuevas plantas.

Se trata de otro relicto macaronésico que se suele encontrar en lugares umbrosos y húmedos, como barrancos y taludes en bosques riparios, normalmente en sustrato silíceo pero a veces también sobre materiales carbonatados. En Cantabria es relativamente frecuente en este tipo de ambientes, llegando a formar en algunas zonas extensas poblaciones.



Woodwardia radicans


viernes, 1 de febrero de 2019

La familia Anacardiáceas en Cantabria


A propósito del libro "Árboles, arbustos y trepadoras en Cantabria"







Describimos ocho especies, cuatro caducifolias y cuatro perennes. De las ocho tres son autóctonas y una asilvestrada, siendo el resto únicamente cultivadas. Podemos diferenciarlas con la siguiente clave:


1- Hojas simples................................................................................. Cotynus
1- Hojas compuestas..................................................................................... 2

2- Flores con 3 carpelos................................................................................ 3
2- Flores con 4-5 carpelos......................................................... Harpephyllum

3- Flores sin periantio, pero con brácteas florales.............................. Pistacia
3- Flores con cáliz y corola.......................................................................... 44

4- Flores con 5 estambres, número igual al de pétalos............................ Rhus
4- Flores con10 estambres, doble número que pétalos........................ Schinus

Dentro del género Pistacia hay dos especies autóctonas en Cantabria, la cornicabra y el lentisco.

- Pistacia terebinthus L. (cornicabra): Arbusto caducifolio de hojas alternas y compuestas, con un número impar (3-11) de folíolos coriáceos, de margen entero, que se colorean de rojo antes de caer.



Cornicabra en el monte Buciero.


- Pistacia lentiscus L. (lentisco): Arbusto perenne, de hojas con un número par de folíolos que salen de un eje alado.



Lentisco en Mioño, sobre calizas cretácicas.


La cornicabra es la especie de más amplia distribución en Cantabria, saltando de la costa oriental (de Santoña a Castro Urdiales) hasta la parte baja de Liébana y, de forma más puntual, Valderredible. Su nombre común se debe a la forma de las agallas que aparecen en algunos ejemplares. Mientras, el lentisco se encuentra en la zona costera del municipio de Castro Urdiales.

Dos especies emparentadas, ambas caducifolias, y famosas son: Pistacia vera L., de la que proceden  los pistachos, y Pistacia atlantica Desf. (almácigo canario).

Rhus es el género donde se encuadran los zumaques. Las dos especies que se pueden localizar en la región son caducifolias:

- Rhus coriaria L. (zumaque europeo). De hojas adultas compuestas con número impar de folíolos de borde dentado y con pecíolo parcialmente alado.  




Zumaque europeo.


- Rhus typhyna L. (zumaque de Virginia). Con folíolos más largos y  pecíolos no alados; frutos rojos en densas agrupaciones típicas.



Zumaque de Virginia.


La primera especie tiene una distribución con puntos costeros, como la bahía de Santander y la zona cercana a Santo Toribio en Liébana. La segunda se cultiva y está asilvestrada en bordes de los ríos Pas-Pisueña, como Toranzo y Vargas, también en colinas de Camargo.
  
El género Schinus tiene dos representantes cultivados, ambos de hoja perenne y sudamericanos: Schinus molle L. (pimentero falso de Perú), con sus folíolos estrechos no pasando de 8 mm de anchura, y Schinus terebinthifolius Radd. (bálsamo de Misiones), de folíolos más anchos (1-2 cm). que puede verse en el parque de las Llamas de Santander. En ese mismo parque está también otra especie perenne: el sudafricano Harpaphylum caffrum Bernh ex C. Krauss (ciruelo de los cafres).




Pimentero falso del Perú.



Bálsamo de Misiones.




Ciruelo de los cafres.



- Cotynus coggygria Scop. (árbol de las pelucas): Especie del sudeste europeo, caducifolia; sus anchas hojas poseen los nervios secundarios basales casi perpendiculares al nervio central. Cultivado, por ejemplo, en el Parque del Agua de Santander o en los alrededores de la Escuela de Minas de Torrelavega. Hay variedades de cultivo de hojas muy oscuras.



Árbol de las pelucas.


Otras especies relevantes de la familia son:

- Anacardium occidentale L. (anacardo). Perenne del NE de Sudamérica
- Mangifera indica L. (mango). Perenne del sur de Asia
- Spondias purpurea L. (ciruelo de Castilla). De México a Perú.
- Toxicodendron vermicifluum F.A.Barkley (barniz de China o árbol de la laca).


viernes, 21 de septiembre de 2018


El municipio de Escalante y adiciones  al libro "Flora de Escalante"


El municipio de Escalante, con algo más de 15 Km2, se sitúa entre los ríos Campiazo, al oeste, y la zona de desembocadura del río Asón, al que afluyen pequeños cursos de agua que recorren el municipio, como el Runiego y el Concejo, por el este. 
Frente a la última curva de la ría del  Asón, en el borde del puntal de Laredo, una entrada de la ría (de Treto) deja ver en bajamar sus sedimentos limosos bordeando el monte de caliza cretácica de Montehano. También afloran margas y areniscas cretácicas en el municipio.




Desde la sierra de Baranda, en la zona conocida como La Pica, hay vistas a la ría del Asón, que permiten contemplar al puntal de Laredo con apariencia de casi chocar con el monte Buciero, tras la elevación  de Montehano. También se aprecian la playa y dunas de Berria separando al Buciero del monte Brusco.
La zona de la Pica posee un pequeño humedal, que probablemente constituye el punto donde los hipéricos de turbera (Hypericum elodes) se acercan más a la costa en toda Cantabria, mientras por la vertiente del Campiazo ocurre algo parecido con la verónica de las boticas (Veronica officinalis).



En las rocas de la base de Montehano que dan con esta cola marismeña del Asón se ha instalado fuera de dunas la pegamoscas (Ononix natrix) una planta que en Cantabria se da sólo en la zona costera oriental.  Hacia Bárcena de Cicero también se prolonga esta entrada de la marisma.
El río Campiazo proveniente del Municipo de Hazas de Cesto y tras su paso por Beranga, donde  está colonizado por el ranúnculo acuático (Ranunculus penicillatus), entra en la parte oeste del Municipio  de Escalante, con bosque de ribera y sotobosque de la umbelífera de flores blancas (Chaerophyllum hirsutum), antes de llegar a Meruelo y desembocar separando Arnuero de Bareyo, en la ría de Ajo.  El río está colonizado junto al puente del molino de Solorga por un cañaveral del escirpo lacustre (Scirpus lacustris) y por la planta flotante llamada Potamogeton natans.
Arnuero, Argoños y Escalante son de los pocos  municipios de la región que poseen silvestre al arbusto llamado durillo  (Viburnum tinus), que florece al final de febrero en sus encinares. 
En la zona de la Pica de Escalante,  destaca la extensión de alfombras de la planta reptante de hojas redondeadas: Sibthorpia europea. Mientras una zona humeda (tremedal) con musgos esfagnos bajo las macollas de Molinia caerulea y arraclanes rodeados de eucaliptos, muestra los hipéricos de turbera (Hypericum elodes) floreciendo a primeros de julio con murajes de tremedal (Anagallis tenella), tercianaria azul (Scutellaria minor) y varios juncos: Juncus bulbosus, J. acutiflorus, J. conglomeratus y J. bufonius, además  las ciperáceas: Carex demissa  y Scirpus fluitans (=Eleogiton fluitans).  


Correcciones al libro Flora de Escalante:

-La pequeña crucífera Coronopus didymus tiene sobre su texto, en la página 57, la foto de Cotula australis por error. Esta última especie tiene una referencia en la página 46, dentro del texto referente a la especie de su mismo género Cotula australis.



Coronopus didymus 


Ambas son especies asilvestradas, con convergencia evolutiva en sus hojas, siendo la crucífera sudamericana y la compuesta australiana.

-La melisa (Melissa officinalis), en la página 80, no aparece en el índice ni de nombres científicos ni de nombres comunes.



---Especies a añadir (silvestres y cultivadas) al catálogo del citado libro:

-Acer platanoides (Arce real). Cultivado.Las hojas se ponen amarillentas antes de caer en noviembre.
-Sagina apetala (sagina de 4 sépalos). Tapias de la zona de La Pica
-Silene gallica (Colleja anual)
-Gnaphalium luteo-album (Borrosa anual ) Aparece en una cantera abandonada
-Senecio sylvaticus. En bordes de brezal-helechal en La Pica
-Lepidium latifolium (Rompepiedras).  Herbácea vivaz que puede alcanzar 1 m de altura con hojas caulinares lanceoladas y de más de 1 cm de anchas. Cultivada.
-Cardaria draba (Mastuerzo bárbaro) 
-Ribes rubrum (Grosellero). Cultivado
-Scutellaria minor (Tercianaria). En la zona húmeda de La Pica
-Cytisus multiflorus (Escoba de flores blancas). En taludes de El Alvareo.
-Gleditsia triacanthos (Acacia de tres espina). Cultivada. Fructifica  con grandes legumbres
-Ornithopus perpusillus. (Pie de Pájaro de flor blanca). En pastos de anuales entre las praderas de La Pica con acederilla
-Ornithopus pinnatus (Pie de pájaro de flor amarilla). En taludes de la Pica, florece en verano.





-Myrtus communis (Mirto mediterráneo) . Cultivado, ejemplares de unos 2 m.
-Potentilla montana
-Solanum tuberosum (Patatera)
-Celtis australis (Almez). Cultivado en el  Mirador de la Lastra.
-Smyrnium olusatrum (Apio caballar). En  la zona de Montehano, bordes de la  carretera.



Smyrnium olusatrum



-Romulea bulbocodium. En praderas de La Pica.
-Allium naepolitanum. Cultivada.




Texto y fotos: G. Valdeolivas, J. Goñi, A. Ruiz y J. Berzosa.